Un hotel fantástico junto al mar
El Hotel SEC cuenta con 38 habitaciones dobles y triples, ubicadas entre el primero y el cuarto piso. Todas están equipadas con caja de seguridad, frigobar, pava eléctrica, TV LED de 43 pulgadas, internet inalámbrico, calefacción y aire acondicionado individual. Algunas de las habitaciones tienen vista al mar.
El quinto piso posee una pileta cubierta, con techo corredizo con vista panorámica al mar, a la playa Alfonsina Storni. En el mismo piso se encuentra el Restaurante Arena que brinda el servicio de desayuno buffet (asistido, por protocolo Covid-19). A metros se ubica el salón de reuniones Vistas, por sus grandes ventanales orientados a la costanera.
El Hotel SEC cuatro estrellas tiene una ubicación privilegiada, a solo 30 metros de la costa. Dispone de 20 cocheras, entre cubiertas y descubiertas. El edificio goza de una gran insonorización, casi no se percibe el viento ni el ruido exterior estando a pasos del mar.
Las tarifas incluyen desayuno buffet y acceso a piscina, de 12 a 20 horas
Histórica casa El Quijote
El café El Quijote se construyó sobre una casa patrimonio municipal, lindante al hotel e integrada durante la construcción del edificio. Su terraza sobre la calle Santiago del Estero ofrece vista al mar. Está abierto a la comunidad, con acceso exterior individual. En el primer piso está el salón de eventos Plus Ultra, denominado así por el nombre de la antigua casa. Es un salón de convenciones con balcón francés con vista también a la playa, con capacidad máxima en formato auditorio para 60 personas. Está equipado con pantalla, proyector y todo lo necesario para el servicio.
Adrián Toledo, del SEC La Plata, leyó esta emotiva y acertada introducción antes de los discursos de las autoridades del gremio e invitadas durante el evento inaugural del edificio:
“En un lugar de Mar del Plata, cuyo nombre bien recuerdo, se encontraba El Quijote, casi agonizante. Aquel héroe de las grandes hazañas yacía en ruinas, olvidado, con un destino incierto, preso de la desidia y el abandono. Muchos pasaban frente a él, casi ignorando su presencia. Otros exclamaban al verlo “qué pena”, “es una joya arquitectónica, patrimonio local”, ¿nadie lo va a rescatar?, ¿por qué se encuentra en ruinas?, ¿tendrá dueños?, ¿herederos?. Alguien tiene que hacer algo con la vieja casa de El Quijote. Un día apareció un cartel que decía “Esta propiedad fue adquirida por el Sindicato de Empleados de Comercio de La Plata”. Pero las voces siempre están. Volvieron, pero con otro tono. ¿Se la habrá regalado algún político? Seguro que la tiran abajo para hacer cocheras. No, no, otro negocio inmobiliario. Mirenla bien ahora porque esto lo agarraron los sindicalistas, andá a saber que hacen. Así son las voces. Pero El Quijote no murió. Está más vivo que nunca. Los molinos de viento del siglo XXI, llámese crisis económica o pandemia, no pudieron detener este hidalgo sueño que hoy se hace realidad. Desde aquel primer día pasaron días, días, y muchas sensaciones que fuimos superando paso a paso, piso a piso, amargas dificultades. Hemos logrado escalar a lo más alto de la ciudad feliz y de aquí observarla en su esplendor, como este mar que nos abraza cada día y nos dice ESTA TAMBIÉN ES TU CASA EMPLEADO DE COMERCIO”.













